La vida tiene una forma curiosa de guiarnos hacia las cosas que debemos hacer. En mi caso, empezó con los maravillosos clientes que he conocido a lo largo de mi trayectoria, personas que empezaron a pedirme que creara arte para sus hijos.
Al principio, no le di mucha importancia. Simplemente dije que sí y empecé a trabajar. Pero sin darme cuenta, estas peticiones me abrieron un mundo completamente nuevo, lleno de alegría, diversión y la magia de la infancia.
Siempre me han encantado los niños. Su curiosidad, su risa y su capacidad para maravillarse en las cosas más pequeñas siempre me han inspirado. He tenido el privilegio de trabajar con niños antes, y ser madre ha profundizado mi conexión con ellos de maneras que jamás hubiera imaginado. Hay una especie de honestidad y apertura en la forma en que los niños ven el mundo, y es una perspectiva que intento plasmar en mi arte.
Con el tiempo, cada vez me encontraba con más proyectos para niños y familias. A veces era una pintura para la habitación de una familia que esperaba un bebé. A veces, una pintura divertida para el dormitorio de un niño. Y a veces, era algo tan sencillo y dulce como este osito, Bruno, sosteniendo un ramo de margaritas como si dijera: «El mundo es un lugar apacible».
Nunca me propuse especializarme en arte infantil, pero con cada pieza que creé, descubrí la extraordinaria belleza y el significado de crear algo que se convierte en parte del mundo de un niño. Estas pinturas no son solo adornos; pueden convertirse en recuerdos preciados, espacios seguros y destellos de alegría cotidianos. Ser parte de esa magia, saber que mi trabajo puede brindar consuelo y alegría a los pequeños corazones, es una verdadera bendición y una alegría que llevo conmigo en cada pincelada.
Ya sea para la habitación de un bebé, un regalo de cumpleaños o un retrato familiar original, crear para los niños me llena de felicidad. Me recuerda que debo soñar en grande, jugar más y siempre añadir un poco de cariño a los detalles.
Lo que comenzó como pedidos inesperados se ha convertido en una de las partes más gratificantes de mi trayectoria artística y no puedo esperar a ver qué pequeños mundos podré crear a continuación.
Lucía
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